...es ese puercoespín lleno de púas y suaves pliegues. Carajo, estaba enamorado del DF. Otro amor imposible a la lista.Una ciudad para querer, para querer locamente. En arrebatos...
-Hector Belascoarán Shayne-
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Soledad / Introspectiva

>> miércoles, 18 de enero de 2012

Levanto la mirada y miro en sus ojos la triste y agónica necesidad de sentirse acompañado. Les miro enganchados al celular, les veo mirando el reloj impacientemente, mirando inquietos el paso de las estaciones. Todos necesitan que exista alguien al otro lado del teléfono, o esperándolos en la salida del metro, o llenando cada hueco de su agenda para no estar nunca solos y poder evitar el silencio...o quizá el vacío. 
Se tapizan de planes, de eventos, de muros… y terminan exhaustos, rendidos, y duermen tranquilos por las noches (o por que se cansan o por las pastillas del buró). Entonces, a la mañana siguiente, amanecen temprano porque tienen mil cosas que hacer, una vida social frenética más allá del muro de facebook. Una vida calibrada milimétricamente para que cuadre el corte de cabello, el gimnasio, las clases de inglés, de yoga o de cocina, las compras, lavar el coche, hacer zapping en la TV, emborracharse, jugar el Gears of War, sacar al perro, sacar a la pareja, sacar a los hijos.
Y así día tras día, semana tras semana y un mes tras otro y año con año. Hasta que, por pura coincidencia, consiguen su objetivo: no se escuchan, descartar un contacto íntimo o introspectivo con ellos mismos. Cortan el cordón umbilical que dejaron a un lado los médicos en su nacimiento.
Tal vez les aterra el eco insoportable de su voz interior –a ti te estoy hablando a ti-, qué podría decir si la escucharan –que nunca sigues mis consejos- . Tal vez no quieren sorpresas por miedo al abismo –a ti te estoy hablado a ti-, al fracaso del YO, al indomable potencial que todos llevamos dentro -que vives dentro de mi pellejo-.
Imagina que un buen día amaneces pensando que el puto mundo es relativo, y de golpe, comienzas a cuestionar tus rutinas, tus costumbres, por qué haces lo que haces o si realmente te es placentero aquello. Imagina que ese nuevo relativismo te lleva a mandarlo todo a la mierda (sí, también los traumas), y empiezas de cero en otra parte, muy lejos de todo pero muy cerca de ti. Imagina que comienzas a conocerte, a aceptarte y a quererte tal y como eres. Imagina que ya no necesitas proyectarte en el amor de los demás porque ya eres capaz de producirlo por ti mismo. ¿Apoco no da miedo?

A ti que no te debo, más que empujón que anoche me llevó…

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Diecinueve

>> miércoles, 8 de junio de 2011

¿Qué implica madurar?

¿El paso de los años? ¿La experiencia? ¿Tener un hijo a los 17? ¿Fallar un suicidio? ¿Trabajar? ¿Matar a alguien? ¿Casarte?

¿Qué pasó con el tipo despreocupado e idiota que vivía aquí hace tres o cuatro años? Ya no piensas en morir joven cual estrella de rock. Te preocupas por responsabilidades que ya has adquirido con familiares, amigos y compañeros. Te preocupas por llegar temprano al trabajo que te permite tener dinero para gastar en la pendejada número uno que viste en la plaza comercial. Te emborrachas sin perderte dos o tres veces al semestre. Ya no te preocupas por estar arreglado (o desarreglado, depende del look) para atraer chicas a la cama de un hotel, de tu cuarto o del campo de prácticas. Ya tienes una enfermedad que te ha mermado, una cicatriz de una bobería hecha en tu pasado. Te duelen los golpes recibidos por años. Piensas antes de saltar. Miras pasar los coches a toda velocidad, y te detienes a medir el riesgo de cruzar corriendo la avenida, en lugar de despegar los pies del suelo para aterrizarlos en la acera de en frente. Piensas en que un descontón puede descontarte en seguida. Ya no te acuestas con cualquiera. Te cuidas ¿Ya no vives?

Pero eres feliz, tranquilamente feliz rodeado de libros, nombres en latín, un puñado de amigos, música y charlas sinsentido ambientadas en universos creados por ti y otros en sus respectivas psiques.

Pero volteas a un lado y ves a tus compañeros del bachillerato y ellos siguen en el descontrol. Cuando a las dos de la mañana prendes el computador te enteras de que la fiesta fue lo mejor, que ella está embarazada, que ellos se perdieron la clase de animales y la fiesta (y que llegaron al otro día con la mismas ropas puestas, pero esa es otra historia), que sólo tú y tu alma están en casa a esa hora. ¿Acaso es que te volviste aburrido? ¿Encajas en la joven sociedad universitaria? ¿Si no lo hicieras, te importaría?

Encajas en un par de círculos donde tú eres tanto o más extraño que ellos. Y te sientes extraño, porque tú fumas y tomas, y ellos no. Te ven con cara de asombro cada vez que enciendes un cigarrillo negro que huele a marinada, procuras alejarte de ellos pero se te acercan, los intentas persuadir de que no te sigan y y cuentas contras de ese asqueroso humo que te sabe a gloria. Te retiras, no quieres afectarlos y te vas. Buscas esa soledad que tú y pocos entienden. Recibes llamadas, un par sobre fiestas, mientes y dices que ese día estarás ocupado. ¿No encajas o no quieres encajar? ¿Es muy lejos y te cansa ir? ¿Eres muy bueno para ellos? ¿O eres muy mediocre para ellos?

Pero te aburres de escribir, te recuestas en la cama y extiendes el brazo derecho hasta dar con el libro de pasta dura y desgastada. Despejas la mente y dejas que el fanatismo por Lovecraft retome tu cuerpo marchito, para que el caos reptante te levante más tarde de las cenizas de un bachiller desastroso acabado (con la boba esperanza de renacer en algo mejor...claro, si no me vuelvo loco antes).

PD: Anónima (ex-Anónimo), no sabía que lo había hecho un juego del que participaba sin avisarte y de que tú participaste sin decírmelo. No me llevo una desilusión, tus comentarios tienen la importancia debida, así que tú no se la restes (sólo se me hizo curioso que alguien que no estuviese en mis círculos me leyera, mi blog inició con visitas mías y de amigos cercanos). Por cierto, un errorcillo tuyo me dio la pista, te reto a que camines hacia atrás y me digas cual fué. Saludos

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Soledad...Perra soledad

>> domingo, 22 de mayo de 2011

Necesito que alguien me explique algo. Si soy uno o todos somos, o soy todos y me disuelvo entre nosotros. Debate eterno entre mis dos mundos, tremendamente cómodo por dentro, pero eres tan linda… Ombliguismo, espiritus, suicidio o te doy mis ojos. Suma, resta, número primo o quiniela.
Cuando uno dice ser por completo solo, le llaman locura. Por otro lado, vincular amigos termodinámicos lo llaman dependencia. Perder esos vínculos que te amarran a la tierra rectifica lo primero. Mi caso es el iniciante. Soy humano, humanos somos, sociables por naturaleza, complementarios como testículos (¡¡¡y ovarios y testículos con ovarios y los unos con los otros hasta crear a otro ser que se complementará con otros seres y volverá a girar nuestro ciclo vicioso!!!), simbiótica pura. Afines, amigos, confidentes, familia. Llamar a alguien cuando tienes problemas y escuchar como propios los problemas de alguien. O ahorcar lo tuyo, tus problemas, con el cable del teléfono, con el Ethernet, cadena de perro…o con el cordón umbilical que guardas en la hielera.
Necesidad de vínculos, de contacto, de un aliento impropio en la nuca, de besos en los codos por las noches lluviosas, que te digan lo que sucede a tu espalda. Aunque haya espejos retrovisores y los espejos no mientan (sólo invierten la imágen, pero se asume por naturaleza reflejante) queremos, necesitamos de alguien que supla ese espejo. Creer que lo que dice y no podemos ver es cierto. Confiar. Elegir en quién confías. Poner la mano en el fuego.
Pero dentro de mi (de ti, de todos) hay confianza (me conozco desde que me amamantaron, quizá desde antes) y me quiero, no hay más remedio. Y puedo tocarme también, aunque no la espalda ni besarme los codos. Y puedo vivir del cuento. Hay mucho por hacer aun siendo sólo solo. Libros, cocina, cine, juegos de video, solitarios con cartas remachadas…chatear inventando identidades. Sumar ovejas. Enamorarme de las estrellas, de los planetas y odiar ala luna bastarda que me da la espalda. Crear otros mundos, mis mundos. Comprar la despensa. Revisa mis facturas.
¿Y el sexo? ¡Ja! Siempre habrán habrá putas y prostitutas que no quieran saber mi nombre.
Pero… ¿Y el tacto de las voces y esa mano en mi hombro y tu vagina irrepetible y saber que soy en sus bocas, y cuando dar la vuelta del baile que no sé hacer?. Imagino a Google burlándose de mi ahora, por lo que publiqué hace unos ayeres sobre él y la soledad. ¿Y yo? Mi cuerpo, sin otros cuerpos, sin otros ojos, es chatarra, basura carbonada que no tiene por qué y para que en esta cadena atrófica que llamamos humanidad.
PD: Anónimo, creo saber quien eres. Pero quiza siga con aquel juego del gato y del ratón auto impuesto del que, por egoísmo masoquista nunca te avisé. 

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Anticuerpo.

>> domingo, 23 de enero de 2011

Procuro no participar en las conversaciones privadas que mantienen entre sí los doctores para los que trabajo, pero dada la estrechez del lugar tampoco puedo evitar escuchar lo que dicen.
La charla de ese día versaba sobre enfermedades, de virus y de fármacos raros. Dado su alto conocimiento técnico (Cinco doctorados, quince artículos publicados en revistas nacionales y uno en Science, en total) apenas conseguí entender palabras sueltas: plaquetas, hematíes, rinovirus, anticuerpos…

Anticuerpos…anticuerpos…‘curiosa palabra’, pensé. Anti, prefijo que significa “en lugar de”, o “contra de”, seguido del lexema “cuerpo”. Sumados, compondrían algo así como “en lugar del cuerpo”, o “contra el cuerpo” (no olvido las lecciones de Latín en CCH después de todo).

¿Contra el cuerpo? ¿qué puede haber contrario al cuerpo? Sé de gente acomplejada con su físico, que no le gusta, lo rechaza o lo hace mutar a base de dinero, bisturís y comidas reducidas. En tales casos, podría decirse que la mente estaría en contra del propio cuerpo. Que el anticuerpo sería, esencialmente, su cabeza.

Pero también, si a mí me dieran a elegir, “en lugar de” mi cuerpo prefiero su cuerpo. Disfruto más de su piel que de la mía. Sus curvas, sus poros, su vientre, sus pechos, su cuello… ¿Sería ella mi anticuerpo?

Nada más tomar un descanso del trabajo, le llame.

- Eres mí anticuerpo - le dije. Y colgué.

Minutos después recibí un mensaje de texto suyo:
“No he podido evitar encerrarme en un baño del colegio para tocarme tu anticuerpo mientras pienso en ti”.

Sonreí y volví al laboratorio, esperando escuchar otra palabra que me inspirará un nuevo sustantivo para dedicarle a ella.

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Las costillas rotas de Adán

>> lunes, 3 de enero de 2011

Te escucho en silencio, cada palabra es un ariete en mi cabeza y cada sollozo son cientos de flechas dando contra mis sienes. Asesino mis cuerdas vocales por respeto a tu duelo antecediendo al mío (la calle no importa, la sangre tampoco, sólo estás tú, lo que me interesa eres tú). Te veo entre nuestras lagrimas y sólo alcanzo a escupir uno que otro “ajá, ajá” junto a borbotones de sangre. ¿Qué puedo decir ahora que parezca reconfortante?

Aquí, viendo la lluvia de estrellas sobre el callejón, no puedo engrapar las fisuras de tu pasado (ni del mío, ni del nuestro), pero sí tenderte un cachito del tiempo que me resta, el tiempo que duren las pulsaciones, o lo que tarden las sirenas en llegar, lo que pase primero pero que prolongue a su vez tus palabras.

Y siguiendo el hilo ahora comprendo por qué me lo estás contando precisamente a mí, un nuevo desconocido debido a los años apartados. Ahora sé que todo tu entorno está implicado, que todos forman parte del problema sin saberlo. Cometiste un error que no te perdonaría nadie de los que dicen quererte… Tal vez te pese más comenzar de cero y huir que afrontarlo o negarlo o esconderlo bajo siete llaves. Aunque ciertas cajas fuertes acaben por oxidarse por dentro y lo pudran todo.

El paso del tiempo cura heridas pero no regenera las mutilaciones del alma. La memoria no siempre actúa como la cola de una lagartija, sino como un miembro que se pierde y nunca crece.

No puedo decirte nada que te reconforte, pero si proponerte algo:

Usar una prótesis que compense el muñón de ese error. Aprende a vivir con tu cojera: hazla sexy. Empieza de cero si es lo que quieres, pero asegúrate de que tu nuevo entorno sepa que la nueva Eva no es la costilla de ningún Adán, sino la que mató a la serpiente de su pasado. Tampoco trates de evitar que esos lindos ojos rojos te delaten. Las lágrimas te sientan bien. Hacen juego con la sangre que baña el suelo y mi camisa (los peritos rodearán con gis las gotitas de lágrimas, como si fuesen pequeños cadáveres junto al mío).

Supongo, ahora que tengo el puzzle resuelto (o que creo tenerlo, realmente, pero dado el poco tiempo que tengo diré que está resuelto), que al haberme afectado cometiendo ese error creíste que disparándome, el error se limpiaría de tus antecedentes. Espero no ser ahora el parte aguas de un mal inicio. Corre, las luces titilan en la calle de junto y los policías comienzan a bajarse de las patrullas. Suerte. Adiós.

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Metamorfosis (Primeras Mariposas Estomacales)

>> viernes, 25 de junio de 2010

Levante la cara y les vi. Tres humanitos, dos chicos y una señora (mamá de ella, nomas porque quise). La pequeña no tan pequeña Alejandra, en el centro, entre su madre y su amigo Saúl. Los niños no tan niños (compañeros de clase, me gritaron sus uniformes) tendrían 11 ó 12 años; la madre tendría unos cuarenta y pocos años.

Regresaban de la escuela, con las mochilas en el suelo del vagón y el suéter en la cadadera. La madre de Alejandra se ofreció a regresar también a Saúl, en uno de esos favores que suelen hacerse los padres cuando no todos pueden (o quieren) acompañar a sus respectivos hijos.

Ella, la madre de Ale, miraba el túnel por el cristal mientras los nenes no tan nenes permanecían serios, formales y en silencio. Aunque nada más lejos que la realidad, una mentira más en la ciudad: De reojo y al menos durante un instante, me percaté también del dedo meñique de él tratando de rozarse a propósito el meñique de ella. Luego, siempre atentos a cualquier giro visual de la madre, se regalaron un par de miradas nerviosas, sonriendo con los labios apretados y las mejillas (al menos las de ella) en creciente sonrojo. Sin duda eran novios primerizos, clandestinos, de chocolate.

Intuí que ese miedo a ser sorprendidos por la madre era nuevo para ambos. “¿Miedo o morbo?” pensé. En lo que dura el primer amor todo es misterio, incertidumbre; pureza de un instinto desinteresado, no sexual (o al menos, por ahora, al menos así lo creí). Apenas aprendes a besar, y cada beso es un mundo. Y del roce entre dos dedos haces un mundo. Nunca sabes qué vendrá después o si lo sabes no te atreverás, por el momento, a dar el paso por miedo a tropezar y aparentar torpeza ante los importantísimos ojos de tu primer “Saúl” o tu primera”Alejandra”. El amor más puro es torpe y huele a nuevo. Como recién salido del paquete. Con el unicel que evita que se maltrate.

El segundo amor ya no es lo mismo. Está viciado: Arrastra la experiencia del primero. O al menos, yo así lo recuerdo.

PD: Cambié los primeros nombres imaginarios de ellos, respetando así su tranquilidad y anonimato, gracias.

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Discusiones.

>> viernes, 18 de junio de 2010

No se puede hacer nada, no, ya no ya, ya, ya. No lo quiero, no mi fin, no ahora. Que sea rápido, que termine de una vez, que entierre el acero en mi corazón y lo ofrezca a los dioses. No, no puede hacerlo. Quiero que lo haga. No tienes ningún derecho! Tengo el mismo que tú. No, no, no, no, yo no moriré contigo, yo merezco vivir. Si yo muero tú lo haces, tarde o temprano, pero mueres. No, no, no, me ayudará a superarlo, a vivir en paz, a seguir adelante, ven hermano, ella es nuestra esperanza, ella es.... Ella es la causante. ¡No! Lo sabes, abre los ojos por Dios. ¡No! De acurdo, no veras como morimos, entonces. No lo hagas, no hay otro camino. Lo hay…debe….debe de haberlo. Muéstramelo y lo seguiré. No…no puedo ahora. Ven vámonos.



Hermano por favor, la temperatura desciende. Caronte nos espera, no olvides las monedas. Tendrá plomo, las monedas valen menos. Bien dicho. ¡No! Vamonos. No, por favor. No querras estar aquí, ella te abandono. No, regresara, debe regresar, no puede hacerlo no…Sí, si puede, abre los ojos, ya lo hizo. No…esa maldita, esa…esta ahí, con la guadaña lista, con…con…con esa aura de tranquilidad. Te lo dije. No es lo correcto. No, no es. ¿Por qué lo haces? Porque es lo mejor que tenemos a la mano. No, yo, ya….me rindo. Gracias, ven siéntate. ¿Listo? Yo….yo…sí. Cierra los ojos, descansemos.


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Frío/Calor

>> domingo, 4 de abril de 2010

Me inquietan las mujeres bellas que vienen del frío, del norte de Europa quizá del este. Cuando encuentro a alguna en el comedor, en la biblioteca o cualquier rincon de la universidad, con su rostro de cristal de Bohemia y mirada antibalas, ojos gélidos, inexpresivos, de color azul hielo, rubias casi siempre, serias casi siempre, trato de mirar pero con miedo a ser visto. Me resultan, como digo, bellísimas, de perfección casi objetiva, pero a su vez me parecen distantes, ajenas, como si todas ellas escondieran un muro grueso y electrificado que no te deja saltar al otro lado de sus costillas. Me atraen, pero me dan miedo. Quizás por eso me atraen, supongo.

Imposible compararlas con las amazonas de esté lado del charco, las de genoma cálido: mexicanas, colombianas, , venezolanas, cubanas, de belleza distinta a la nórdica pero bellas también y sin embargo, al contrario de las del frío, expresivas al máximo, con esos ojos que siempre parecen buscar alimento, gestos ardientes, sentimientos que se escuchan desde fuera por la potencia de sus latidos. Son tan bellas y tan ardientes que me atraen, pero me dan miedo. Quizás por eso me atraen, supongo.

Y así ando, entre el frío y el calor, entre atracciones y miedos distintos que no son más que una misma atracción matizada y un mismo miedo a lo desconocido. Y lo desconocido está en mí, supongo…supongo que soy atérmico.

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De Amores a Primera Vista..

>> jueves, 21 de enero de 2010




Imagina que nada más cruzar nuestras miradas me enamoro perdidamente de ti, del marco de tubos y personas del metro que te rodean, de tus ojos, de tu aliento, de tus flechas o de lo que fuera que tuvieras distinto al resto de mujeres en el vagón, en el mundo.... Imagina que, víctima de ese embrujo, tropiezo con tu archivero a propósito, entablo diálogo, bromeo y accedes a tomarte un café conmigo, una cerveza o una puesta de sol (aunque sólo fuera por la incertidumbre de mi tibieza). Que consigo descifrar y decirte lo que necesitas oír y manejar los tiempos según tu prisa. Que la primera cita se convierte en una segunda, y la segunda en quinta (en proporción directa al aumento en intensidad de nuestros ritmos cardiacos-como amo eso-).

Imagina que, tras los citados trámites, consigo que tú también te enamores de mí (aunque a un ritmo más lento), que aquel trayecto iniciático, al fin, se convierte en deseos (uno por cada estación, 13, de Hidalgo a Copilco). Que arriben sentimientos mutuos y un futuro convertible en presente perpetuo. Que acabamos viviendo juntos, compartiendo hipoteca, genes, bienes gananciales y champú. Que tenemos tantos hijos como tú quieras y tantos nietos como nuestros hijos quieran:

De la línea 2 a la 1, de la 1 a la 3, de la 3 de nuevo a la 2 y de ahí al panteón familiar.

Sólo quiero decir que la incertidumbre y el azar puede hacernos cambiar de vida en cualquier momento: Siempre hay que estar alerta, despiertos (incluso en sueños). Inyecciones de LSD en cada ojo. Como metáfora, claro.

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3:45

>> domingo, 27 de diciembre de 2009

Hoy le toca turno a Sandra, la veré a las seis de la tarde en punto, en el ángel de la independencia. Como es mi costumbre, llegue a la avenida treinta minutos antes, para dar alguna vuelta, hojear algún libro, sonreírle a alguna chica, pasar algún rato sólo. En cierto momento vi a un chico que arrastraba (llevaba) a una chica completamente ebria a la avenida, lo conozco, trabaja en un bar cercano, la conquista de esta noche, supuse. En la otra acera, delante de mí, la chica de hace dos meses. La del Kahlúa Bar…que ojos…que labios…que pechos…que error. Es transexual…..con aluna piedra debí tropezarme algún día, ¿no?

Así, caminando sobre Insurgentes, a la altura de la zona rosa escuche una canción que ha sido mía desde Rebeca: “Con alguien mejor”, de Los Estrambóticos.

Es toda una historia, y sé quienes me leen la conocen, así que no será necesario agregarla a esto. Solo diré que se resume en cuatro minihistorias, en cuatro llantos, en un intento de suicidio y en incontadas (si, escribí “incontadas”, no “incontables”, contar sexo es de mala educación) noches en hoteles, departamentos, casas e incluso ríos…Lo cual termino creando una duda en mi cabeza. ¿En verdad hay alguien mejor? ¿Sí? ¿En qué?

Recuerdo a un chico, atleta, adinerado, de buen andar…”bonito pero estúpido”, con quien me quiso olvidar la chica S, él me odiaba y yo lo sabía. Un día, en una fiesta en la que coincidimos, ella me vio, yo no. El pinchador comenzó a mezclar canciones de La Cuca, La lupita, Los Estrambóticos, El Gran Silencio, Panteón… aunque algo más pincho mi espalda después de cuarenta minutos.

Reconocí la canción en los primeros versos y reí al recordarla, ya tenía a cuestas dos historias con ella, nunca creí que esa noche se sumaría una más.

En pleno trago de Red Label sentí una presión en mi zona lumbar, al darme la vuelta reconocí los risos de ella, las esclavas de oro de él, los ojos almendrados de ella, aderezados con ternura, que me veían como en nuestros tiempos (había culpado a los tres whiskies de la noche, hasta las tres cuarenta y cinco de la mañana).

-Es tu canción Vícto…- Lo único que escuche antes de que los labios de él asesinaran a la R de mi nombre en los labios de ella. Se fueron juntos, él con esa hermosa sonrisa estúpida en los labios, ella con los ojos viéndome a través de los parpados. Sentí un par de manos que jalaban las solapas del saco hacia mi derecha- No te preocupes cariño, yo te daré lo que esa perra no te d…- otra frase agonizante y un par de labios tintados de azul sobre los míos. No me costó trabajo encontrar a alguien…pasaron tres horas, risas, bailes, un par de besos subidos de tono y debajo del cuello…(supongo que el morado se notara cuando lave el azul sobre mi piel)

Terminamos la botella, me despedí de los amigos, y de la chica de nombre desconocido que bese esa noche. Llegue a casa, me desvestí, lo único que quedo sobre mi fue el collar de conchas y el dolor de cabeza. Cuando estaba por acostarme vi luces intermitentes en el celular, que indicaban un mensaje en el buzón de entrada. Eran las tres cuarenta y cinco, el mensaje de las dos de la mañana, media hora después del teatrito arriba descrito.

“Prdnam hectr staba muert d cls, no soprta q habl d ti, t vio y m dijo q keria q te nclara, me obligo a hacr sto, qando salimos disqtims, c enojo, m grito, lo trmine y fue peor, c fue y m dejo ahí fuera, tom 1 taxi para llegar a ksa, t ncsito a ti t kiero, llamam X favor”

-Es muy tarde, ya debe estar dormida, la llamare a primera hora de la mañana, espero no haga una tonteria. Ahora sólo quiero dormir y quitarme el labial azul de la boca, del cuello y del pecho- Dije a mi pared antes de tirarme sobre la cama y apagar la luz.

Y entonces, cuando me llega un mensaje de texto (una llamada, un golpe en la puerta) entre las tres y cinco de la mañana, es cuando sé que el otro no era mejor; que no dejo de ser “ella” por mi, simplemente se complemento; que le sigue importando esa tarde; más importante que las últimas dos: que me sigue extrañando.

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Recuento

>> martes, 8 de diciembre de 2009

Por alguna extraña razón, cuando fuimos pareja nuestros horarios nunca coincidieron. Pero hace una semana, después do otras cinco de haber terminado “en paz”, nuestros caminos se cruzaron en el camino a metro Copilco.

-¡Joaquín!- Escuche a mis espaldas cuando le daba una calada más al ultimo camel de la cajetilla- Si viniste.
-¿Perdón?- pregunté confundido.
-Te mande un correo esta mañana, te dije que quería verte en mi casa…bueno, en mi facultad o el metro y de ahí a mi casa.
-Karen, tú sabes que leo los correos sólo en la noche, y anoche…no estaba en casa- Sí, me había acostado con otra en un hotel de mala muerte, pero…no tiene porque enterarse, ¿no?

Hubo un silencio bastante incomodo, busque otro cigarrillo, mismo que me había fumado apenas salía de C.U. Ella fue quien prosiguió la plática

-Es cierto, pero…ya estás aquí ¿Tienes algo que hacer en la tarde? También sé que no llegas a la clase de los viernes y que no te importa mucho.
-Yo…
-Anda vamos…
-Vale, el metro es hacia allá.

Recuerdo que abordamos cuando aun había luz, que la hice prometer no morderme hasta Centro Médico, que pase a comprar una nieve de limón “made in USA”, que “jugamos” infantilmente en el piso del vagón, que llegamos a la estación Tacuba y ella me hizo bajar ahí, que la oscuridad anunciaba las 9 o 10 de la noche.

-El camión sale en la calle de atrás.
-Si, lo sé, fui en una ocasión a tu casa, ¿lo recuerdas?
-Cierto, perdón
-No importa, ven, sígueme.- Camine hacia la izquierda de la salida de la estación.
-Pero por ahí no se llega.- Replico, viendo hacia la dirección que nos llevaría a los camiones de San Pedro.
-Te dije que ya sé, no voy hacia la parada.
-¿Adonde me llevas?- Pregunto relajada, esperando a que le contestara algo que ella esperara.
-Alan me debe varios favores, que me preste un auto y te acerco a tu casa.
Ah- dijo en tono automático, frustrado.

Llegué con mi viejo amigo de la infancia. Adinerado y poderoso gracias al tráfico de ciertas sustancias ilegales, podía permitirse tener los lujos que yo sólo soñaba. Me prestó un Mini Cooper negro, él sabe que ese auto me gusta, lo que no sabe es que a ella también le gusta. Ella buscaba indicarme el camino, sólo me daba indicaciones para entrar por callejuelas solitarias, desconfié más de lo que dudaba ya.

-Es mejor por las avenidas principales, no nos perderemos.
Silencio de cuatro cuadras. Trafico a menos de vuelta de rueda a espaldas del CCH Azcapotzalco.
-Quería verte en un lugar más…intimo, por eso dije lo de mi casa, está sola.
-¿Intimo? Lo hubieras dicho antes.

Saqué de la mochila varitas de incienso de lavanda, un par de velas aromáticas en forma de gato, otra de manzana, otra en forma de corazón y las acomode en el tablero del coche, encendí todo. Una botella de Absolut se asomo por el cierre principal, junto a una charola de sushi que compre en la facultad. Baje el termostato y con el vaho de mi aliento empañe las ventanillas hasta volverlas blanquizcas. Más intimidad en el momento era imposible. Comimos y bebimos con las luces navideñas sobre nosotros y un coro nada angelical de claxons que aumentaba cada que los autos de adelante avanzaban. Alcochol de $200 sin vasos, con la botella puramente empinada.

Entonces, a unos metros de habernos incorporado a periférico, cerca de Santa Mónica me ladeo la cara y me dio un beso disfrazado de mordida en mi labio inferior.

-Te dije en el metro que te mordería- Dijo en tono provocador mientras reía a lo cual, obviamente, respondí con una mordida sobre sus dos labios. La llama de un gato se había consumido antes de hacerle mucho daño, el segundo gato, negro, estaba decapitado, la manzana…parecía que se la habían comido al revés, del centro hacia fuera, el corazón…poco a poco se separaba en dos mitades. Me salí de periférico y orille en la lateral. Antes incluso de apagar el motor, ella levanto las rodillas, se abrazo a si misma, se saco el corazón por la tráquea y me dijo:
-Quiero volver a intentarlo.
-¿Hace cuanto que no hablamos?...hablar en serio, sin tapujos, sin evasiones ni cerrando los ojos.
-Desde aquella entrada, ¿la recuerdas? – Eso me asusto, lo reconozco.
-¿Qué es lo que quieres?
-No lo sé, un abrazo, un cobijo
- Diste dos respuestas después de ese “no lo sé”. O realmente no lo sabes, y no sé como esperas que yo lo sepa; o lo sabes y no tienes el valor para decirlo, sabes bien que eso me causaba frustración y lo sigues haciendo.
- Vas empezar.
-No, ahora son sólo anécdotas más, quizá te sirvan para arreglar algo, quizá no. Quizá encuentres a alguien que se adapte a ti y no busque ayudarte a crecer. Quizá …quizá no quiero que sepas que es lo que pienso, creo o siento, para evitar que me hieras de nuevo, no abrirme el esternón a lo pendejo mientras tu juegas con un bisturí en los atrios donde habitabas.

-¡Ash!- Soltó mientras abría la portezuela y corria hacia la parada de camiones, alcance a ver que abordaba uno y que este se alejaba lentamente de donde yo estaba. De tres soplidos apague el gato decapitado, la manzana y el corazón dividido.

Lo volvió a hacer, se volvió a cerrar de corazón y de mente cuando yo planeaba hablar con el alma desnuda…ella lo pierde y ella me hiere, que en un futuro no le sorprenda que en un futuro la tome como una cosa más. “Las cicatrices se vuelven corazas” leí en el blog de un amigo de mi hermano, de un chico de CCH que dejo de escribir cuando entro a la universidad.

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I Do It (homenaje gatuno a Lennon)

"Mi rol en la sociedad, o la de cualquier artista o poeta, es intentar expresar lo que sentimos todos. No decir a la gente cómo sentirse. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros."
"Probablemente seré baleado por algún lunático"
John Winston Ono Lennon. (1940-1980)



Mi nombre no importa, sólo importa mi historia, sólo quiero que alguien lo sepa a 29 años de que sucediera, a casi tres décadas de que murió.

Vivía en ese entonces en Brodway Avenue, esquina con The 69 street, ¿qué mejor lugar para un dramaturgo emergente y amante de las artes? Para un inmigrante mexicano joven con ansias de vivir su sueño. Sabía que él vivía en el edificio Dakota, que quedaba a unos metros caminando del sótano donde me hospedaba. Ya sabía que él vivía con Yoko y con Sean, también que salía con el pequeño a dar una vuelta por Central Park. Sabía que había dejado todo por atender a su pequeño hijo. Sabía que tenía problemas con Yoko, pero que se rehusaba a hacerlos mayores. Era una celebridad y vivíamos estúpidamente cerca, yo era un fiel seguidor de su obra, un muchacho tímido de 23 años que añoraba platicar con el hermano Lennon. Era el año de 1980.

Ese fue el invierno más crudo de toda mi estancia en New York, no había día que no saliera con el abrigo de pana y los guantes de lana. El ocho de diciembre salí para entregarle una adaptación de Emilio Carballido a un director Rumano que quería teatro mexicano en Brodway. Eugene leyó mi adaptación, sonrió y me dio la paga inicial. Con una sonrisa en los labios, satisfacción por mi trabajo, y dinero en el bolsillo camine hacia el parque central.

La tarde comenzaba, seria cerca de las tres y media cuando llegue a las afueras del edificio Dakota. No podía creer mi suerte, yo llegaba y Lennon salía del portón del edificio, aunque tal suerte no duro demasiado. Apenas asomo las gafas por el marco de la puerta, decenas de personas que estaban en los alrededores se aglomeraron en torno a él. Yo me acerque, aunque quede a unos diez metros de John. Recuerdo claramente el ultimo, si no es que el único, autógrafo que dio. Era un “Double Fantasy”, propiedad de un chico no mayor que yo, con un par de lentes enormes, sobrepeso, vestido con una chaqueta y un sombrero, características que lo hacían ver ridículo. Al acercarme más choque con este tipo, vi en sus ojos una inocencia infantil apareada con un ansia que no logre identificar, “es sólo un fan emocionado” me dije en un pensamiento. No podía estar más equivocado.

Después de chocar con aquel muchacho me acerque a la limosina sólo para ver como Lennon y Yoko se despedían de nosotros. Un poco frustrado sólo levante la mano y sonreí ligeramente. Tenía tiempo de sobra, unos dólares en el bolsillo y la disposición a hacer todo por un autógrafo de aquel ídolo. Por lo tanto, camine a un costado de Central Park hasta llegar a un local de comida cantonesa. Comí, escribí un par de cuentillos en una servilleta, escuche música, salí del lugar y camine sin rumbo a lo largo y ancho del parque…así se fueron siete horas de mi vida. Sabía que Lennon gustaba de regresar temprano a casa, para contarle un cuento a Sean y verlo dormir. Regresé al Dakota a las diez veinte de la noche.

Prendí un cigarrillo, camine en la acera del frente, siempre bajo la luz de un farol de la calle. Entonces distinguí algo entre las sombras del edificio. Era el mismo chico obeso de la tarde. En un principio su presencia me provoco inquietud, aunque después relacione su estadía con un fanatismo típico de un seguidor empedernido de John. Volví a equivocarme.

La limosina de Lennon llego al edificio a las once menos diez de la noche. Guarde la moneda con la que me entretenía en lo que él aparecía. Yoko ya había entrado al Dakota cuando yo terminaba de cruzar la calle y aquel chico salía de su escondite.

Lo que a continuación ocurrió, duro más tiempo que el que había pasado esperando para verlo. Salté a la banqueta flanqueando un parquímetro y levante la vista cuando el muchacho grito “Señor Lennon”. Vi el arma levantarse junto a su mano. Tire él cigarrillo que tenía en los labios, grité, corrí en dirección al chico de la chaqueta para evitar que disparara, muy tarde. Para cuando llegué a su lado ya había hecho dos tiros, mismos que dieron en el hombro izquierdo de John, haciendo saltar sangre al tapete de la recepción. Mi respiración se detuvo, sentí escalofríos, intente golpear al tipo (más por defensa propia que por ayudar a Lennon). Tome el arma con la mano derecha, y por equivocación metí el dedo medio en el guardamontes, entre su dedo y el gatillo. Forcejeé con él, sin pensarlo, cerré la mano para quitarle el arma. Dos ruidos sordos más rompieron el intervalo de silencio. Un tercer y cuarto disparos salieron del cañón del revolver e impactaron en el abdomen de Lennon que cayó de frente contra una ventana del edificio.

El chico (que horas más tarde sabría su nombre: Mark David Chapman), me empujo y dio un puñetazo en la boca, perdí el equilibrio y él, arrebatándome el arma, dio otro tiro que reventó una ventana del lugar. Vi a Lennon entrando a la recepción, a Chapman caminando hacia mí con la culata del arma levantada. Me levante y corrí calle abajo, sólo corrí. En unas cuantas zancadas llegue al sótano donde vivía, cerré la puerta y me desplome tras ella. Temblaba y sudaba frío, mil voces invadieron mi mente: “Asesino a su ídolo” “Lo hizo a sangre fría” “ARTISTRA BRITANICO ASESINADO POR ARTISTA MEXICANO ¿ENVIDIA?” “No es mi hermano, él no haría eso” “El chico de lentes lo intento salvar, pero al final mato a John Lennon”… Encabezados de periódicos, fotos de revistas, imágenes de amigos y familiares desfilaron por mi cabeza. No podía respirar, me arrastre hasta la mesa de centro, todo se oscureció, comenzaba a desmayarme. Mi sistema nervioso colapso junto a mi cuerpo.

Desperté a las 12:21 de la madrugada, el llanto de todo New York fue el responsable de arrancarme del profundo sueño. Salí a la calle y vi a Eugene caminando hacía mi entrada

-Mataron a Lennon hermano.

Se soltó a llorar. Sentí nauseas y ganas de correr, un miedo atroz a un linchamiento a mitad de Brodway recorría cada célula, entonces el rumano se acomodo en mi hombro y siguió llorando. Me sorprendió que no me atacara o gritara algo como “¡Aquí está el asesino!”. No me hizo falta preguntar…mucho menos declarar lo ocurrido, el director me explico todo.

-Fue un fanático de Lennon, tiene problemas psicológicos, no ha madurado, nos quito algo muy valioso. Lo espero a la entrada del Dakota y disparo cinco balas expansivas contra John, cuatro le dieron. Una destrozo su aorta, esa bala lo mato.

Sentí una paz insoportablemente inquietantante en mi, aunque mi cabeza comenzó a llenar los espacios vacios. ¿Por qué no inculparme a mí, si yo hice tres de los disparos? ¿Por qué prefirió quedarse ahí? ¿Por qué nadie me buscaba? ¿Por qué parecía qué yo no había estado ahí? La respuesta era muy simple: Chapman no estaba dispuesto a compartir su noticia con alguien más, menos aun si ese alguien más era el verdadero causante de la muerte de John Lennon.

Los días pasaron, el mundo entero estaba en luto…¡Maldita sea! ¡Hasta Jesús estaba de luto!. Mis amigos y primos me hablaron desde México para preguntarme que sabía. En cada llamada se me formaba un nudo en la garganta que me impedía hablar. El diez de diciembre quemaron su cuerpo, en la noche de ese día yo quemaba mi garganta en algún bar de mala muerte del Bronx. Seguí trabajando, seguí creciendo, y seguí bebiendo cada 8 de diciembre en su nombre…hasta el día de hoy, que cuento por primera vez que paso esa noche fría de diciembre, en la ciudad de Nueva York, entre el edificio Dakota y el Central Park.

¿Que hicieron estudios al arma y no aparecían mus huellas dactilares? Recuerda que ese invierno había sido muy crudo, que nunca me sacaba los guantes de lana ni el abrigo de pana. Que el recepcionista estaba hablando con Yoko y que la calle estaba vacía. Que Chapman buscaba protagonismo y que yo no debía estar ahí en ese momento…


Para quien no lo sepa (que espero no sean muchos) hoy se cumplen 29 años del deceso de John Lennon a manos de David Chapman. Este es una especie de homenaje realmente extraño, con mi firma incluida, espero les guste, y una aclaración importante: ESTO NO FUE LO QUE OCURRIO. Sin más por el momento, me retiro.

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>> sábado, 5 de diciembre de 2009

Tú sólo escribe mi corazón de grafito,
que sé que lo que salga de tu sangre de tinta
sera digno de ser recordado por tu fanática número uno.
-:-Tessaiel/Teresa-:-



Gracias pequeña, almenos así me impulsan a seguir escribiendo, ya que no es tan en vano, aunque los comentarios sean escasos

Dejé de saber de ella desde hace poco más de un año, cuando supe, por cortesía de Hi5, que se había encontrado un novio mucho más guapo, más responsable y más monógamo que yo. Nada más enterarme, en un estúpido arranque de celos estúpidos e irracionales, borré su cuenta de mi lista de amigos.

Se llamab… se llama Patricia. Tenía (almenos en nuestro tiempo) la piel apiñonada, suave, despierta y feliz. Tenía un lunar a un lado de la nuca, una manchita oculta debajo del tirante del bra (recuerdo que una noche despertó cuando intentaba robárselo), y las cejas más simétricas que he visto en mi vida.

Nos dimos el primer beso en junio del 2007 y el último en octubre o noviembre del mismo año. El último mes incluso llegué a tener mi propio cepillo de dientes en su cuarto de baño y un paquete de “goma” de reserva en el segundo cajón de su mesita de noche.

Nos prometimos amor eterno, pero la eternidad duró mucho menos de lo esperado.

Por aquel entonces yo vivía obsesionado con mi novela. Escribía de día y de noche, a cualquier hora. En cuanto me asaltaba alguna idea más o menos buena, lo dejaba todo y corría al cuaderno a teclear las palabras o a la computadora a garabatear mis ideas. Reconozco que esta obsesión mía no fue fácil de digerir para ella.

Un día, Patricia se despertó pero yo no estaba. Tras buscarme por toda la casa me encontró en la azotea, sentado en el tanque de gas con la lap sobre las piernas, titiritando de frio aquella mañana de octubre o noviembre. Se acercó y, cerrándome con furia la pantalla me dijo:

- O tu novela, o yo.

Y ahí se jodio todo.

____________________________________________________________________________

Cuento esto porque ayer se subió al metro un tipo más guapo, más responsable y más monógamo que yo. Antes incluso de darme tiempo a apagar el reproductor de música, me miro sobre el hombro de un contador y me dijo:

- ¿Eres Jean? ¿Jean Macías?
- Sí - respondí.
- ¿El ex de Patricia Fonseca?
- Amm... sí.

Y sin más, tacleando al hombre que nos separaba, se abalanzo sobre mí y me dio un puñetazo en la cara. Cuando intenté reaccionar ya había corrido y las puertas del metro se cerraban frente a mi adolorido rostro.

Ahora tengo un labio hinchado (como haciendo berrinche, como molesto), una sonrisa en la parte intacta de la boca (que convierte mi cara en un cuadro digno de Van Gogh), y una certeza: Patricia, dos años después de aquello, se sigue acordando de mí =).

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Reacciones etílicas (beber o no beber)

>> sábado, 7 de noviembre de 2009

El alcohol, en su cierta medida, humaniza. El alcohol, en exceso, deshumaniza lo previamente humanizado. Bajo sus efectos algunos seres humanos se vuelven pesados, o incluso violentos (como bien dijo Sabina: "me encantan las drogas y el alcohol, pero no soporto a los drogadictos ni a los borrachos"). Pero también los hay que se vuelven cultos, o audaces, o risueños, o cariñosos, o somnolientos, o reflexivos, o nostálgicos, o filosóficos.

Como aquel tipito de la semana pasada (regresando de la TNT de subida a mi pueblo):
- Mi amigo Jose me dijo que Dios existía, que estaba en todas partes, y esta noche lo busqué en el fondo de un New Mix. Catorce de esos después, era neta, lo encontré ahí flotando. Boca abajo, todo ahogado. ¡Hip! - me dijo embutido en su disfraz de koala (o eso parecía). Al finalizar el trayecto etiloteologico, me obsequio (según él) un paquetito de chicles sabor eucalipto.

Hay personas que simplemente se pierden:
- Oye ¿y Allan?
-No sé wey, bajo por un desodorante y luego se subió.
-¿Sabes lo que tenía el desodorante?
No…

¿Que tal los que confiesan su amor apoyados no solo de Bailey´s?:
“


“
(Las palabras sobran, los gemidos no puedo escribirlos y contar la historia haría una entrada erótica)

Otras personas…simplemente confiesan lo que jamás debió salir de sus bocas (o al menos no ese estado):
- Ssé que mi wey me loss essta poniendo con con la del labborratirio 2. Él sse cree que ssabe que yo no ssé que lo sssé. Pero lo que ssé que él no ssabe ess... lo mío con su primo el de contaduria - me dijo una chica de ojos cándidos de camino a un bar de conocido barrio universitario.

O les da por llorar:
- ¿Tienes algún problema? - le pregunté a un tipillo, después de las tres de la mañana, en plena eclosión llantil aderezada con tabaco y clavo (algún cigarro -supuse- de una marca –supuse- llamada black -ibidem-):
- Termino, snif, hace dos semanas, snif, con mi novia, snif, y estoy, snif, muy feliiiiz...
- Si estás feliz, ¿por qué lloras?
- Porque no es normaaal, snif, que no la eche de menos, snif, ni una mierdaa... Soy un monstruo, snif, sin, snif, sentimientooos - y en ese punto se rompieron del todo sus lacrimales hasta el final de mi paciencia.

Etc. Etc. Etc.

Y ante tal catálogo de reacciones etílicas, yo me pregunto: ¿Cuando bebemos nos convertimos en la exageración de nosotros mismos, o sencillamente somos otros?
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Agradecimientos a…muchos tipos desconocidos que conocí (fui redundante pero es la verdad) justo ayer, en casa de la chica D y que no leerán esta entrada (creo), gracias por la inspiración para la entrada de hoy. Y agradecimientos especiales al hermano de la chica D, por las facilidades otorgadas ( léase: "alcohol a tiro de tubo de ensaye"). Gracias!!!!

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Carta a () bajo su almohada

>> sábado, 31 de octubre de 2009

Señorita X...

Comienzo a buscarte defectos. No los encuentro. Te invento defectos. Me engaño para sobrevivir. Soy imperfecto. Eres perfecta. ¡No lo soporto!

No me gusta mi forma de ser tú antes que yo.

Necesito marcharme de ti y de mi tú y de mi otro yo.

Quiero correr.

Y enamorarme mil veces de dos mil medias mujeres que se parezcan a ti.

Y equivocarme mil veces con dos mil medias mujeres que se parezcan a ti.

Idealizarte y echarte de menos. Llorar retirando tu cabello del suelo de mi habitación.

Necesito pellizcos de realidad que me despierten del letargo de tu sueño.

Necesito buscarte y no encontrarte nunca.

Necesito sentirme muerto.
(quizá no muerto muerto, pero si de la vida que vivo contigo)

Necesito soñarme vivo (con la vida que me dabas)

No puedo ni quiero ni sé vivir así: siempre contigo.

No soporto que el futuro sodomice al presente.

No soporto vivir la misma muerte y morir la misma vida.

Comenzar la peli por el final.

La certidumbre.

Los libros leídos antes de ser escritos.

Las criptas familiares.

Las mismas siluetas marcadas en la misma cama de siempre. (cual escena del crimen…y que
crimen!)

Los mismos olores.

Los mismos besos.

Los mismos tactos.

Aunque esas siluetas, esos olores, esos besos y esos tactos sean perfectos y nunca más consiga la perfección de esas siluetas, esos olores, esos besos y esos tactos.

Ahora sólo te pido que te marches de mi casa y me devuelvas la vida de antes.

Quiero volver a salir a la calle con la misma ilusión de antes.

Quiero volver a conducir mi auto con la única ilusión de buscarte entre las calles del D.F. y de no volver a encontrarte nunca.

Lo siento.

Nota al pie importante: Con respecto a la “señorita X” y para aquellos que sepan (y/o conozcan) de mi sistema de nombramiento; no hay ninguna chica en mi vida, ni en mi cama, ni en mis sueños, ni en mi sopa que corresponda a la letra X, solo la use por ser la variable más famosa en el globo. Hablando de usar…quizá llégue a usar esto cuando (teóricamente hablando), encuentre a una chica tan perfecta, que me vuelva frágil e inútil a su presencia.

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Pronombres (Él y ella, solo una historia)

>> sábado, 24 de octubre de 2009

Un impulso lo hizo girar 169 grados, y vio como ella se alejaba con el pequeño y abultado paquete entre las manos, pasándolo nerviosamente entre ellas y tirándolo al cubo de basura más próximo…

La noche anterior había hablado con ella (si se le puede considerar “hablar” a teclearse bites con miles de metros de distancia), fue…fue…fue raro. Palabras dichas fuera de tiempo (muy lejos del tiempo en que se debieron haber dicho), evasiones fallidas, heridas expuestas, lagrimales apenas controlados, golpes en la pared, integridad recuperada,. Ahí, en lugar de amor, había un vacio; en lugar de calor, había frio húmedo en la terraza de él; en lugar de esa vieja coraza había un alma desnuda recibiendo arañazos con el fin de volverse inmune después de mil heridas.

Hacia el inicio del siguiente día todo estaba en calma, las gotas en el techo tocaban melodías naturales, la charla ya no le atormentaba, vivía una dimensión diferente, un grado de libertad diferente. Y, como a cualquier persona que trabaja o estudia en el día, el sueño lo termino venciendo cerca de las cuatro de la mañana.
Despertó junto a los rayos del sol y con algo atravesado en la cama. Buscó con la mano detrás de su espalda algo que pudiera estar ahí y que le moliera la espalda, no sintió nada. Salió de casa al filo de la hora. En el transporte siguió sintiendo algo, en el metro, al caminar, tenía algo en la espalda, lo sabía pero no lo podía ver ni tocar. Tomó clase con la misma sensación en la espalda. Al terminar, enfilo los pasos hacia la tercera facultad de la derecha con un paquete de volumen inversamente proporcional al objeto (material) que contenía. La llamó, entregó el paquete y se dio la vuelta.


…Él lo notó, por segunda vez dio la vuelta y comenzó a caminar hacia las escaleras, moviendo la cabeza de lado a lado con una sonrisa dibujada en los labios. Fue entonces, bajando las escaleras y caminando unos metros, cuando las vio: en aquel cristal de Arquitectura (el cuarto de izquierda a derecha, estrellado en el extremo superior derecho), era su reflejo…con un par de alas cafés manchadas de blanco en la espalda. Sonrió maravillado y las desplego, las tenía de nuevo. Corrió hacia un puente peatonal alto y se lanzo contra la corriente automovilística, elevando el vuelo antes de llegar a ella. Voló toda la tarde, gritó, rió, disfrutó cada minuto. Aterrizo en el metro, acicalo cada pluma y se cubrió con ellas en el viaje de regreso.

Epilogo:
Mientras él redescubría su libertad y volaba sobre las instalaciones, ella esperaba su partida. Una vez confirmado el hecho de que él no regresaría, se excuso y salió de clase. Camino hacia el cubo donde hace unos minutos había tirado aquel sobre amarillo e inicio la busqueda. Unos minutos ( y muchas manchas de mugre en el sueter) después, lo encontró, pero ya no se veía como cuando lo tiró, el peso era el mismo pero el volumen había disminuido, algo había salido. Al abrirlo descubrió un pedazo de tela enredada y un espacio que ya nada llena.

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Diagnostico de un 22 de octubre

>> viernes, 23 de octubre de 2009

Cuando estoy en vías de querer algo (no material) y no saber que, como hoy, busco motivos en la cartera, en los audífonos, en los ojos de alguna chica, en la calle o donde sea. Busco cintitas de corrector para las manchas negras de mi materia gris. Narcóticos naturales contra los bostezos de mi estrambótica alma. Orinar en el muro del dolor.

Hago un rolling en mi cabeza y escucho a Joaquín Sabina decirme: "Si nos hundimos antes de nadar no soñarán los peces con anzuelos" y me entran unas ganas de darle un batazo por ser capaz de decir lo que piensa sin pensar lo que dice y en la envidia de sus palabras comprendo que no puedo permitirme estar así, ahora no. No procede, nunca debería.

Todo tiene un sentido, un objetivo, aunque el sentido o el objetivo de todo sólo sea buscar la belleza o el arte en las cosas. O pisar fuerte sobre las conciencias de la gente que camina con un origen y un destino prefijados (Zzz). O aprender de la gente que camina (¿dónde irán?, ¿por qué? ¿Qué piensan?). Objetivos, caminos, razones, motivos, etapas. Todo está ahí por algo: hasta las piedras se pueden fumar o apilar formando muros protectores del frío, o del calor... (o de la gente). O ser capaz de crearme mundos paralelos con cielos perpendiculares al eje de mis test..osterona. O enseñarle el dedo medio a una Luna y Júpiter de infarto. O aguantar la respiración…1…2…3…4…5…6… No podemos aguantar la respiración durante demasiado tiempo. El instinto de supervivencia nos lo impide.

Siempre que empiezo el día de diferentes maneras: feliz, valemadrista, cansado, harto, como ingenuo deprimido…como hoy. En estos dias, debo mencionar, acabo encontrando algún matiz que me lleva a acabarlo con una sonrisa en la boca. Y ahora, ya en la cama con la lap sobre las piernas (y con una par de musas a varios kilómetros de distancia durmiendo a verso suelto), Sidita (mi peluche del VIH) acaba de contarme un chiste genial, en serio, me acaba de hacer el día, y apenas tiene 15 minutos de comenzar.

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Entraña dos (ociosidad literaria en Química)

>> lunes, 19 de octubre de 2009

Solo quiero hacer el amor con tu alma, que tus secretos y tus sentimientos se desnuden ante mi, y que cada uno de tus poros me cuenten la historia que han vivido bajo tu ropa, fuera de ella y entre las sabanas.

Cariño, es hora que lo sepas: cuando veo tu pecho izquierdo desnudo, no presto atención al lunar junto a tu pezón, ni siquiera a este último, veo más al fondo, veo algo que ahora sé es mío.


Como el nombre da idea, escrito durante la clase de Química de hoy, como a las tres de la tarde, despues de un par de ejercicios sobre sulfuros...¿quien lo diría?, un prospecto de Biólogo escribiendo esto, jeje. Para condimentar las letras (si es que le falta), les dejo un video de una de mis rolas favoritas de Mago de Oz, del DVD de Barakaldo D.F....que por cierto veo en HD en el momento mismo que ustedes leen esto.

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Canción para dos

>> lunes, 5 de octubre de 2009

Todo aparentaba normalidad. Era un jueves por la tarde en el cubículo de la revista donde trabajo como fotógrafo, normal hasta que sonó mi extensión, active el altavoz mientras arreglaba el orden de una sesión de fotos.
- Fotografía, revista "La Cronista" ¿En qué puedo ayudarle?
- Soy Mar.
- ¿Marisol?
- Estoy en el D.F. En el aeropuerto. Vine a verte.
- Tendrías que haberme avisado an...
- Ven a buscarme, por favor. Estoy aquí por ti. Tengo un boleto de vuelta para dentro de dos horas. Sólo quiero que vengas, hablemos, y luego me marcho.

- Hazle caso, Miguel... – suelta Raquel, mi compañera de al lado, encargada de corrección de estilo.
- ¿Y esa quién es? – pregunta Marisol, al otro lado.
- Mi...mi… nueva hermana adoptiva - contesto.
- ¿Y bien? - insiste.
- En quince minutos estoy ahí. Espérame en la entrada tres.

Los cubículos de al lado cuchichean, pero no puedo escuchar ni pensar. Todos, cortesía de mi compañero Fabián, saben la historia: Una visita de trabajo a Saltillo, una camarera que no quitaba el ojo de nuestra mesa, un beso en mitad de la zona roja, sexo sin copas de por medio, el robo de mi cámara para saldar una cuenta de drogas, una cor… no quiero decir más.

Todos trabajan, todos preparan café cargado. El editor se ha dignado en venir esta mañana y la oficina tiene peor pinta que el infierno. Guardo la cámara, me tomo de golpe el café y camino hacia la salida. Fabián se cruza en mi camino.

-¿Que haces Mike?
- Me tomo un descanso.
-Pero si no nos los podemos tomar, menos hoy.
-ya saque las fotos de esta edición, solo estoy perdiendo el tiempo aquí.
-Pero ahí está el jefe y no te puedes…- me mira a los ojos, acelerados, confusos- ¿Qué tienes?
-Nada.- miento.
- Le hablo Marisolita- dice Raquel, en tono burlón.
-¿La de Salt..? creí que la habías olvidado.
-Ya ves que no, si me permites.- digo haciéndolo a un lado.
-Cuídate hermano.

Salgo corriendo, alguien grita que me descontaran el día. El dinero no importa a partir de las 120 pulsaciones por minuto. Saludo al editor frente a la máquina de café y le grito que las fotografías están en mi escritorio, me mira desconcertado. Me subo al monza y me dirijo, con el acelerador a fondo, al boulevard aeropuerto. Aun no sé cuál será mi reacción. Creí haber conseguido olvidarla después de casi tres meses, pero tampoco me esperaba esto. No esperaba volver a verla, ni que ahora se encuentre tan cerca, a 800 metros, 750, 700, 650, 600 según los señalamientos viales...
Estaciono el auto en un solo movimiento, cierro la puerta y de un salto llego a la banqueta, para no tener que dar la vuelta. Bajo las escaleras y giro con el corazón a punto de explotar y ahí delante, ahí mismo, junto a los primeros taxis, está ella. Con el pelo suelto, su carita de cristal pulido y un bolso pequeño que agarra, nerviosa. Salto uno de los taxis, el dueño me mira entre molesto y burlándose, no sé qué decir, me sale abrazarla, la abrazo, me abraza. Los demás taxistas se quedan mirando. Me besa o soy yo, no sé. Está lloviendo.

Ahora su boleto de vuelta está en el suelo. Lo dejó caer para abrazarme. Lo recojo y lo rompo.

- Vamos - digo.

Entramos en mi coche y conduzco hasta mi casa. En silencio. Tenemos tanto que decir que no hablamos en todo el camino.

Aparco en el garaje y entonces me dice sus primeras palabras:
- No tenemos canción.
- Aun no existe.
- “Time is running out”, dice ella.


-“Iris”, respondo después de una breve revisada de fonoteca personal.

Más de X besos después, más de Y orgasmos después, seguimos sin poder decidir la canción que nos defina.


PD1: Dos rolas que mé gustan y que bien merecián una mención en alguna de mis historias. Respecto a la cancion de Iris, recuerdo que hay un video oficial, referente a la peli a cuyo soundtrack pertenece, pero no lo encontre y en el que puse la cantan cn Avlin Lavigne, espero que les guste.
PD2: El titulo no me gusto.

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Molestias (O Lluvia deHormigas)

>> jueves, 3 de septiembre de 2009

Belem, gracias por los nombres (que quedaran para todo el proyecto) ¿que pasara con Damian y Cat ; metro, cafe capuccino vainilla y chica del club, gracias por los momentos y la inspiracion para escribir; lectores de mi blog, una disculpa inmensa, por mi ausencia y la falta de entradas en las ultimas semanas, no crei que la escuela fuera tan pesada. "Molestias" es como la decima parte de mi mininovela que no tiene titulo, habria comenzado con la primer parte pero...sigue capturada en hojas de cuaderno y serviletas. Disfruten!!!

Era la única razón para entrar a ese bar de mala muerte, y ella lo sabía. De la misma forma que conocía mis amores (y fantasias) hacia ella. Y que ella correspondía con besos carmín, tintados de ginebra, a los lados de mi boca, nunca sobre ella.

“No sé qué me pasa contigo”… solo eso dijo. Apenas entrar en el Dub, Catalina (Caty, para gastar menos carbohidratos) tomó asiento junto a mi mesa y me lo soltó así sin más, sin saludo previo, ni los dos besos, ni nada. Se sentó a mi lado y mirándome a los ojos me dijo:

- No sé qué me pasa contigo.
- ¿Perdón?...no entiendo... a qué te refieres – dije para digerir lo dicho.
- Primero, lo de incluirme en tu novela; luego, la nota que dejaste en mi bolsa... pufff... He de reconocer que al principio me pareciste un tipo raro, de esos que miran a las chicas y no hacen más que eso durante horas; pero hay algo en tu mirada, en tu forma de mirarme que... no sabría cómo explicártelo... me das miedo pero a la vez me... transmites... ternura... - me dijo titubeante, nerviosa.

- ¿Ternura?- logre decir, mientras ladeaba la cabeza y Angélica,( que me tiro el ojo desde que entre aquí), me dejaba un vodka tonic y se alejaba barriéndola con la vista.
- Nunca antes me había mirado alguien así, como tú lo haces. Es como si... me estuvieras desnudando con la mirada y yo, por mi parte, me dejara desnudar. Me haces sentir... distinta Damian.
- Te sientes “distinta” porque no sabes en qué pienso mientras te miro ¿No?
- ¿Y en qué piensas?
- En tocarte pero sin tocarte. Tienes algo que no tienen las demás.
- ¿Y qué tengo?
- Miedo.
- ¿Miedo? - me dijo frunciendo las cejas y levantándose ligeramente.
- Eres guapa y lo sabes. Puedes tener a tus pies a cualquier hombre (a tu jefe, por ejemplo) cuando quieras y como quieras, sólo necesitas chasquear los dedos y ahí estará, comiendo de tu mano. Sabes que con tu belleza y tu temperamento puedes conseguir todo lo que te propongas, pero...
- ¿Pero?
- Pero nada de lo que te propones te sacia. Nada de lo que eres capaz de conseguir chasqueando los dedos te llena. Te sientes princesa cuando sirves copas, o cuando besas al tío más guapo del Dub, pero sapo cuando te miro, porque sabes que te estoy mirando por dentro, que no sólo me ciño a tus piernas o a tus pechos... y eso te molesta, ¿verdad? Molesta que alguien se atreva a interpretar tus radiografías sin pedir nada a cambio, o al menos sin pedir lo mismo que te han pedido siempre los demás. Molesta que alguien escriba lo que cree que en realidad eres y te cambie el nombre para preservar tu anonimato y te quiera besar sólo con palabras y te quiera hacer el amor sólo con metáforas y te quiera encerrar para sí mismo y para siempre entre los putos barrotes de un montón de páginas. Molesta ser de carne y ficción, cuando el resto es de carne y hueso.
- Vámonos de aquí.
- Pero estás trabajando...
- Vámonos.

Me agarró del brazo y me sacó con fuerza del Dub, casi tirándome por las escaleras. Tres cuadras, (y doce choques) después me detuvo en seco y me abrazó. Me abrazó con la fuerza de un ciclón. Con sus puños cerrados tras mi espalda.

Luego nos miramos durante quince horas (que realmente fueron cuarenta y siete segundos --Dios! La puta relatividad!--), y la besé. Nos besamos suave. Con prisa, pero suave.

Y entonces, en el mismo instante de aquel beso, comencé a sentir algo. Por primera vez, sentí algo. Como una lluvia de hormigas.

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Visitantes de otra jungla

Welcome To the Jungle

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