Desnudos (Dos mundos, una cama)
>> domingo, 18 de abril de 2010
Desperté antes que ella. El cuarto, tan desordenado como lo dejamos anoche, me parecía cálido. Ella dormía acurrucada bajo mi brazo, bajo mi humana protección. Mis ojos viajaron de nuestras mochilas a la factura del hotel y de ahí a nuestras ropas. Contrastantes y combinadas ahí, regalaban una imagen única; la suya, de marcas y centros comerciales reconocidos, la mía, de tiendas de saldos que presento como “con efecto, no defecto”.
En fin, ella adinerada, yo clasemediero. Mezclilla y mink, Mixcalco y el Palacio de Hierro bajo nuestros pies. Dos mundos y una cama...¡no!, dos mundos en una cama.
Sé, que la amo, sé que me ama, y sé que es lo mas cursi que he escrito en mi vida. Estamos juntos y eso me importa. El dinero no es una razón fuerte para separarnos, ¿no lo creen? Ni su padre que quiere un ejecutivo como yerno, ni el mío que insiste en ser yo el “superior” en una relación, lo han logrado. Estoy feliz, no por estar aquí, no por retar a alguien, no por lo que hicimos, sino por lo que somos.
Acaricie su cabello desacomodado, bese su frente, arrulle su sueño. Ella despertó, se desemperezo en mi pecho y beso mis labios “buen día, amor” “el mejor que he tenido en años, cariño”. Sonrío y me beso, la abrace y acerque a mi cuerpo.
Desnudos, sin tapujos, piel vs. piel y sin marcas que nos distinguieran, éramos dos seres en comunión. La perfecta amalgama de dos cuerpos coincidiendo en todo sentido.
Bajó la mano por mi vientre, mis dedos jugaron en sus caderas.
Iniciábamos de nuevo.
P.D.: Para este pequeño gato, una de las expresiones del eros mas potente, es compartir nuestra desnudes con esa persona, así como no nos conocen ahí fuera, como somos, tan imperfectamente humanos.
P.D.2: Escrito durante mi reciente estancia en el hospital.