...es ese puercoespín lleno de púas y suaves pliegues. Carajo, estaba enamorado del DF. Otro amor imposible a la lista.Una ciudad para querer, para querer locamente. En arrebatos...
-Hector Belascoarán Shayne-
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Historia Inconclusa (terminada...más o menos)

>> domingo, 17 de enero de 2010

Nuevamente frente a tu casa. Calle empedrada, paredes blancas, adoquines negros, tejas azules y ventanas amplias…como tus ojos. Vida dentro de ella, música de acetatos, vida segura, hermética, ajena al mundo que la rodea. Habitación superior derecha, la tuya. Tu cortina, cerrada como siempre, tu vida, ajena a la mía, como siempre. Caminé sobre un camino imaginario de rocas que deletrean tu nombre, anduve calle abajo, esperanza abajo…así no se llama la calle ¿verdad?

El bar que remata la calle sí lleva ese nombre. Extraño, pues ahí dentro la esperanza ha muerto…o no vivió nunca.

Entré como y junto al aire…sin llamar la atención de nadie, todos vienen aquí a estar solos. Pedí un vaso de vodka…vodka…vodka…boca. ¿En que bar consigo copas rebosantes de tus labios? No los comercializas, los intercambias, han sido míos….en parte lo siguen siendo…quiero más. Camino hacia mi esquina, la que huele a fresno, sal y cloro…Te quiero sólo para mí. Me has llamado “tuyo”… ¿Por qué no he de decirlo también? Tú quieres decirlo y saberlo real ¿verdad?

Se abren las puertas, entra una ráfaga de aire que se cuela por mi camisa, alzo la vista junto al vaso…te veo a través del fondo distorsionado. El aire trae hacia mí tu aroma, se mezcla con el olor seco del vodka, me gusta. Buscas una mesa. Caminas a mi rincón. Bajo el vaso cuando estas frente a mí. El mundo se congela. Ladeo la cabeza. Sonríes. Te invito a sentarte. Me besas…

Una historia más donde somos protagonistas, una más. Las historias se repiten, pero ninguna termina. No hay final abierto, simplemente no hay final, nunca hay final. ¿Escapamos del final? ¿Somos mutuamente cobardes? ¿No existo en tu final y viceversa? ¡Responde!

La historia…creo que ninguna ha sido parecida a esta, discúlpame por soñar.

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50 errores

>> sábado, 26 de diciembre de 2009

Este si...este también...ni hablar de este...etse no...este tampoco... en este nunca había pensado...

Chicas, un par de consejos....no diré más...Bueno si, chequenlos, piensenlos...lo demas ya es su bronca.

La Política del Coger - 50 Errores que las mujeres cometen al tener sexo – escrito por una mujer

1. Suponer que él puede tener una erección durísima cuando te conviene. Al contrario de la creencia popular, los hombres no pueden tocar un switch para erguir su pene porque tú decidiste dejar de ser una perra frígida. Hacer que tenga una erección es tu responsabilidad. Sugiero que averigües cómo hacerlo.

2. Pensar que besar necesita ser algo dulce y bonito todo el tiempo. A veces presionar tus labios contra la boca de tu pareja mientras te excitas es lo máximo. Depende de la situación.

3. Dejar que él sea responsable de tu orgasmo. Tú sabes lo que te excita. Dile. Si no lo haces, es tu culpa cuando está roncando y estás volviéndote loca por falta de satisfacción sexual.

4. Esperar que se abracen. Los hombres y las mujeres son diferentes. El sexo hace que la mayoría de las mujeres quieran hablar y crear un lazo íntimo y todas esas tonterías. Eso hace que los hombres se desmayen. Es algo biológico. Deja de luchar contra ello, y deja de echarle la culpa. No es su culpa.

5. Esperar que se duerma contigo en sus brazos. Esa mierda se vuelve incómoda después de un rato. Un poco de abrazos no es irracional, ¿pero cuando se trata de dormir? Un brazo colgado por tu hombro debe ser suficiente.

6. Esperar que él siempre te inunde con encanto y romance. A veces es bonito. A veces. Pero esperar que siempre sea como de rosas y velas es como esperar que tú te portes como estrella de pornografía todo el tiempo. Si no estás dispuesta a hacer eso, no esperes que él cambie para ti.

7. Ser egoísta en la cama. Sin importar la mierda que nos obliga a creer la revista Cosmopolitan, es sexo NO sólo se trata de nosotras. Supéralo.

8. Usar Cosmopolitan como Biblia del sexo. No sé quien inventa la mitad de esta mierda, pero estoy bastante segura que necesitan terapia.

9. Quejarte cuando el empuja tu cabeza hacia su pene en vez de acariciar tu pelo. ¿Sabes por qué está empujando tontita? Porque no lo estás haciendo bien, y aparentemente has ignorado las demás insinuaciones que te ha dado. Presta atención a las señales que te está mandando.

10. No moverte para nada. La posición del misionero (con el hombre encima) no es una excusa para no hacer nada.

11. Esperar que él se desvista con algo de gracia. Él está a punto de conseguir concha. Conténtate con que se quitó los pantalones por completo. Si te importa tanto, desvístelo tú.

12. No afeitarte las piernas. No soy muy buena para esto tampoco. Pero si quieres que tu hombre no tenga una barba rasposa, debes sacar y usar tu maquinilla de afeitar.

13. Permitir que tu ingle huela como la jungla amazona. Si, la depilación con cera duele. Si, algunas personas no quieren estar sin vellos. Está bien. Si te gusta el vello, bien. Si tienes piel sensible y no te puedes afeitar, lo siento por ti. Pero por amor de dios, corta ese vello si quieres que él pase tiempo por allí abajo.

14. Suponer que el sexo significa una relación. La única relación que tienes es que ahora ha metido su pene en tu concha. Allí termina todo a menos que se diga lo contrario.

15. No hacer el sexo oral sólo porque estás en tu mes. Él no lo hacía. A menos que quieras que él no haga sexo oral por causa de sus propios altibajos hormonales, sugiero que te compres unas rodilleras.

16. Esperar que él averigüe lo que te gusta según los sonidos que haces. Usa tus palabras. ¿Alguna vez has escuchado cómo suenas cuando estás teniendo sexo? Si te escucharas en un casete, y alguien te pidiera una explicación de lo que causa un sonido u otro, 67% de las mujeres respondería con respuestas como "Me golpeé el dedo del pie" o "Subí por unas escaleras" o “Estaba instalando tablaroca”.

17. Dejar que los condones sean responsabilidad de él. Si eres activa sexualmente e insistes que él use un condón, sugiero que compres una caja y que la mantengas junto a tu cama. No todos los hombres los tienen a la mano, y es tanto tu responsabilidad como la de él. Si piensas que eso te convierte en puta, no debes tener sexo. Regresa a la escuela.

18. Si te pones nerviosa cuando él habla con palabras sucias. Un poco de fantasía puede ser bonito. Si él te trata con respeto todo el tiempo, no debes de ofenderte cuando te llama su pequeña putita sucia. Cuando te dice puta y que te vengas, es su manera de mostrar que le importa si te satisface. Deja de ser delicadita.

19. Negarse a ser espontánea. Sé que esto suena escandaloso pero a veces el sexo FUERA de la recámara es divertido.

20. Despreciar un rapidín sólo porque no es un lento maratón sensual. El sexo es algo dinámico. Hay una energía cruda impresionante cuando sólo tienes 20 minutos pero necesitas a alguien tanto que lo haces medio vestida contra una pared. Reajusta tu pensar.

21. Ser demasiada refinadita como para decirle qué es y qué no es aceptable antes de tener el sexo. Sé honesta. Si él pregunta si puede darte un pinchazo en el trasero, y te ríes y dices "no" como si fuera una invitación, no te sorprendes cuando él "accidentalmente" pone su pene en tu trasero.

22. Esperar que él te desvista. Me pongo un sostén casi todos los días. Sé sin duda que quitarlo no es siempre fácil. Ayuda al hombre.

23. Desvestirte en la oscuridad. Si eres tímida, baja las luces, pero dale al hombre algo que ver. No debes quitarte la ropa de prisa y luego esconderte de repente bajo la colcha tampoco.

24. Negarte a estar encima. No hay por qué los hombres deben hacer todo el esfuerzo todo el tiempo.

25. Tener esa expresión aburrida en tu cara. Los hombres se fijan en lo visual comparado con las mujeres. Dale algo que ver. Ponte encima y arquea tu espalda un poco. Muévete. Haz algo para indicar que 1) no estás muerta y 2) no has sufrido una apoplejía menor que te haya dejado sin poder moverte.

26. Esperar que haga todo el tocar mientras estás encima de él. Es tu cuerpo, estás acostumbrada a él. Juega con tus tetas, frota tu clítoris, haz algo para que su trabajo sea más fácil.

27. Tener demasiado miedo para guiar la mano de tu pareja cuando te está tocando. ¿No te gusta la manera en que lo está haciendo? Toma su mano con suavidad y muéstrale cómo te gusta.

28. Meterte a la cama con él, desnudarte, fajar y luego decidir que sólo quieres que se abracen, luego ponerte ofendida cuando él quiere más. Es tu decisión detenerte, pero no te pongas toda sorprendida cuando lo confundas. Lo tienes desnudo en tu cama, ¿Qué más pensabas que iba a pasar?

29. Negarte a dejar que él tome el control. Así que eres feminista. ¿Y qué? Dejar que él tome las riendas no hace que lo seas menos.

30. Negarte a tomar el control. Está bien gatear, cruzando la cama para empujarle hacia abajo y echarte encima. No es su responsabilidad iniciar las cosas todo el tiempo.

31. Olvidar que él tiene un cuerpo que le gusta ser tocado también. Los hombres tienen cosas como espaldas, hombros y panzas y otras partes que son agradables para besar y tocar. Pierdes muchas partes buenas al enfocarte sólo en su pene.

32. No hacer caso a sus testículos. En serio, allí están. Bésalos, lámelos, chúpalos, ten una relación con ellos, pero hazles caso.

33. Abandonarlo antes del final. No hay nada peor que cuando una chica excita a un hombre y luego se va porque no quiere complicaciones.

34. Salir con todo un discurso sobre no ser un objeto sexual cuando él intenta coger tus senos. Por dios, sólo une uno con el otro y disfrútalo. Tendrás una hermosa vista.

35. Esperar que él te trate como una muñeca de porcelana. Detesto dar malas noticias pero no te vas a romper hermana. Hacerlo contra una pared te da un moretón en el hombro. ¿Y qué? Míralo después y ríete del recuerdo.

36. Negarte a tratar de hacer otras cosas en el nombre de "hacer el amor". No estás haciendo nada. Estás desnuda con otra persona. Haciendo muecas y sonidos extraños. Deja de convertirlo en algo romántico.

37. No tomes las cosas demasiado en serio. El sexo es divertido. En realidad es divertidísimo. En algún momento, alguien se va a caer de la cama, va a golpear su cabeza con una lámpara, patear a un enano o tropezarse encima de una cabra por accidente. Es como te enfrentas a todo eso, lo que de veras importa.

38. Quejarte como arpía cuando él sugiere un sexo entre tres. Es el sueño de muchos hombres. (Sé que mi ex está leyendo esto ahora, así que haré una rápida interjección. Una petición de sexo entre tres está bien. Hacerlo cada 5 minutos no lo es. Hay que saber la diferencia.)

39. Seguir haciéndole el sexo oral a un hombre cuando sabes que tienes la boca horriblemente seca. En serio. Agarra una botella de agua.

40. Uñas. Es una cosa trazarlas por la espalda de tu pareja. Es otra cosa cuando agarras su mercancía con unas garras.

41. Quejarte cuando te deja algo de su leche encima. Estás teniendo sexo. Esas cosas pasan. Esa es la finalidad. Aclara dónde sí puede y dónde no puede eyacular su leche y déjalo así. Acuérdate, cierra los poros de la piel.

42. No hacer nada de sonidos. Gime. Grita su nombre, o algo para que él sepa que es el mejor que has tenido, incluso si no lo es.

43. Fingir los orgasmos. No lo hagas. Al fingir un orgasmo (SI te cree) él piensa que hace todo bien. Y si él no sabe lo que no funciona, no lo va a cambiar. Empezar un círculo vicioso de sexo no gratificante eventualmente dañará a su ego.

44. No asearte antes del sexo. Sé que el sexo es algo espontáneo, pero esto es más bien una afirmación general. Si no te has bañado ese día, y las cosas huelen un poco a … mariscos… exigir el sexo oral es un poco ridículo de tu parte.

45. Cualquier cosa que involucre insertar algo en su cuerpo que no sea aprobado específicamente de antemano. No me importa lo que dice Cosmo, algunas cosas simplemente no son gratas sorpresas.

46. Negarte a usar aceites / crema batida / otras sustancias sucias pero divertidas porque tienes sábanas finas egipcias de algodón que fueron hechas a mano por la única persona capaz de duplicar ese mismo patrón. Se pueden lavar.

47. Hacer todos tus preparativos para dormir antes de tener el sexo. Sí, dormir con maquillaje puesto es malo. Pero ahora no es el momento para quitártelo. Puedes hacer algo mejor que eso. Y en realidad, coger con tu montón de pelo debajo de una redecilla y con crema para el acné en tu nariz no es la gran maravilla.

48. Limpiar después del sexo. Limpiar su leche es una cosa. Pero cambiar las sábanas de inmediato para poder ponerlas en la lavadora y luego desinfectar todo lo que tu cuerpo desnudo pueda haber tocado no es la manera de hacerlo.

49. Hacer todo un alboroto si él pierde una erección. Esta no es una interrogación o juego de 20 preguntas. Pasa. Lo más probable es que él está mortificado por que tú NO estás ayudándole. Abstente de usar frases como “pasa a todos”. Sólo cambia a otras actividades hasta que su pene se ponga duro de nuevo, y si no pasa, excítate de otra forma con él. Él todavía puede estimularte. Mascullar “Olvídalo” y luego darte una vuelta no está bien.

50. Hacer preguntas justo después. Es el equivalente para las mujeres de decir "¿te gustó?". Ahora no es un buen momento para preguntar “¿Qué significa todo esto?”. En ese momento, lo más probable es que significa que necesita tomar algo, ir al baño, y tomar una siesta, quizá no en este orden.

Tomado de aca http://tweekerchick.blogspot.com/

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Pronombres (Él y ella, solo una historia)

>> sábado, 24 de octubre de 2009

Un impulso lo hizo girar 169 grados, y vio como ella se alejaba con el pequeño y abultado paquete entre las manos, pasándolo nerviosamente entre ellas y tirándolo al cubo de basura más próximo…

La noche anterior había hablado con ella (si se le puede considerar “hablar” a teclearse bites con miles de metros de distancia), fue…fue…fue raro. Palabras dichas fuera de tiempo (muy lejos del tiempo en que se debieron haber dicho), evasiones fallidas, heridas expuestas, lagrimales apenas controlados, golpes en la pared, integridad recuperada,. Ahí, en lugar de amor, había un vacio; en lugar de calor, había frio húmedo en la terraza de él; en lugar de esa vieja coraza había un alma desnuda recibiendo arañazos con el fin de volverse inmune después de mil heridas.

Hacia el inicio del siguiente día todo estaba en calma, las gotas en el techo tocaban melodías naturales, la charla ya no le atormentaba, vivía una dimensión diferente, un grado de libertad diferente. Y, como a cualquier persona que trabaja o estudia en el día, el sueño lo termino venciendo cerca de las cuatro de la mañana.
Despertó junto a los rayos del sol y con algo atravesado en la cama. Buscó con la mano detrás de su espalda algo que pudiera estar ahí y que le moliera la espalda, no sintió nada. Salió de casa al filo de la hora. En el transporte siguió sintiendo algo, en el metro, al caminar, tenía algo en la espalda, lo sabía pero no lo podía ver ni tocar. Tomó clase con la misma sensación en la espalda. Al terminar, enfilo los pasos hacia la tercera facultad de la derecha con un paquete de volumen inversamente proporcional al objeto (material) que contenía. La llamó, entregó el paquete y se dio la vuelta.


…Él lo notó, por segunda vez dio la vuelta y comenzó a caminar hacia las escaleras, moviendo la cabeza de lado a lado con una sonrisa dibujada en los labios. Fue entonces, bajando las escaleras y caminando unos metros, cuando las vio: en aquel cristal de Arquitectura (el cuarto de izquierda a derecha, estrellado en el extremo superior derecho), era su reflejo…con un par de alas cafés manchadas de blanco en la espalda. Sonrió maravillado y las desplego, las tenía de nuevo. Corrió hacia un puente peatonal alto y se lanzo contra la corriente automovilística, elevando el vuelo antes de llegar a ella. Voló toda la tarde, gritó, rió, disfrutó cada minuto. Aterrizo en el metro, acicalo cada pluma y se cubrió con ellas en el viaje de regreso.

Epilogo:
Mientras él redescubría su libertad y volaba sobre las instalaciones, ella esperaba su partida. Una vez confirmado el hecho de que él no regresaría, se excuso y salió de clase. Camino hacia el cubo donde hace unos minutos había tirado aquel sobre amarillo e inicio la busqueda. Unos minutos ( y muchas manchas de mugre en el sueter) después, lo encontró, pero ya no se veía como cuando lo tiró, el peso era el mismo pero el volumen había disminuido, algo había salido. Al abrirlo descubrió un pedazo de tela enredada y un espacio que ya nada llena.

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Diagnostico de un 22 de octubre

>> viernes, 23 de octubre de 2009

Cuando estoy en vías de querer algo (no material) y no saber que, como hoy, busco motivos en la cartera, en los audífonos, en los ojos de alguna chica, en la calle o donde sea. Busco cintitas de corrector para las manchas negras de mi materia gris. Narcóticos naturales contra los bostezos de mi estrambótica alma. Orinar en el muro del dolor.

Hago un rolling en mi cabeza y escucho a Joaquín Sabina decirme: "Si nos hundimos antes de nadar no soñarán los peces con anzuelos" y me entran unas ganas de darle un batazo por ser capaz de decir lo que piensa sin pensar lo que dice y en la envidia de sus palabras comprendo que no puedo permitirme estar así, ahora no. No procede, nunca debería.

Todo tiene un sentido, un objetivo, aunque el sentido o el objetivo de todo sólo sea buscar la belleza o el arte en las cosas. O pisar fuerte sobre las conciencias de la gente que camina con un origen y un destino prefijados (Zzz). O aprender de la gente que camina (¿dónde irán?, ¿por qué? ¿Qué piensan?). Objetivos, caminos, razones, motivos, etapas. Todo está ahí por algo: hasta las piedras se pueden fumar o apilar formando muros protectores del frío, o del calor... (o de la gente). O ser capaz de crearme mundos paralelos con cielos perpendiculares al eje de mis test..osterona. O enseñarle el dedo medio a una Luna y Júpiter de infarto. O aguantar la respiración…1…2…3…4…5…6… No podemos aguantar la respiración durante demasiado tiempo. El instinto de supervivencia nos lo impide.

Siempre que empiezo el día de diferentes maneras: feliz, valemadrista, cansado, harto, como ingenuo deprimido…como hoy. En estos dias, debo mencionar, acabo encontrando algún matiz que me lleva a acabarlo con una sonrisa en la boca. Y ahora, ya en la cama con la lap sobre las piernas (y con una par de musas a varios kilómetros de distancia durmiendo a verso suelto), Sidita (mi peluche del VIH) acaba de contarme un chiste genial, en serio, me acaba de hacer el día, y apenas tiene 15 minutos de comenzar.

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Tiempo (ó Ensayo sobre el calendario cósmico de Carl Sagan)

>> domingo, 20 de septiembre de 2009

La entrada de hoy no estaba planeada como una historia en sí. Es mi tarea de historia y filosofía de la biología, ¿los previos? El calendario cósmico, que es la proyección de los 15,000 millones de años del universo en un solo año terrestre. Disfrútenlo y coméntenlo. Bone nuit!!!
Es increíblemente hermoso ver la historia de todo lo que conocemos en tan solo un año terrestre. El big bang, la formación de nuestra galaxia, el sistema solar y nuestro planeta; dentro de él, la vida microscópica y la macroscópica, especies y razas…nosotros. Y aun más increíble, es ver proyectada nuestra existencia como seres vivos, en el último minuto, del último mes, del último día. Es un medio muy sencillo para proyectar de una forma más habitual (únicamente un año, sin una serie larga de ceros), el tiempo que ha transcurrido desde el big bang, hasta el día en que es escrito este comentario. Los centenares de años corren en nuestro universo, mientras que en el calendario cósmico de Sagan solo se han vivido un par de latidos.

Por otra parte, como ser humano, vale la pena mencionar algo: Es difícil imaginar cómo nuestra historia se pueda resumir en tan solo sesenta segundos ¿no lo creen? Para muchos humanos ególatras, suscitara un fuerte golpe a su ego enterarse de que, sus (a lo mucho) ochenta años de vida, equivaldrán apenas a unos milisegundos en el “año” que cumple ya nuestro universo, ni siquiera el suspiro, al que nos referimos tantas veces. Si hemos hecho daños, y provocado catástrofes, es algo que pasara rápidamente para el universo, que entrara en homeostasis cuando nosotros (como especie) dejemos de existir.

Suponiendo que exista alguna conciencia suprema, atemporal y omnipresente, seguramente dará por hecho que el hombre significo solo un trago amargo para la tierra y el universo. Duraremos muy poco, en comparación con la tierra, la vía láctea, y el cosmos.
Con respecto a este pequeño ensayo (espero), solo es el tiempo hecho palabras bellas.

PD: la dedicatoria va para la maestra que me dejo el ensayo, se llama Minerva, creo. Y para el maestro Sagan, que tanto me ha enseñado sin conocerme...y después de muerto.

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Entrada interrumpida

>> domingo, 6 de septiembre de 2009

Estaba capturando un par de historias, pero ¿Que creen? se fue la luz y no veo nada de lo escriito en mi notibook, publicare eso otro dia. Asi que para hoy me gustaría poder contarles algo genial, más alla de mis simples historias, fuera de todo paradigma...

¡Pero que lástima! todo esta en internet, o al menos eso parece. Se que funcionan mejor los datos visuales, por eso escribir cuesta un poco más, porque no recibe tanta respuesta (se nota en la cantidad de comentarios), y eso para los egocéntricos, por ejemplo mi especie, (sí, sí, nosotros los humanos) es difícil de soportar, pero bueno es una idea más. si te gusta comentala. buenas noches, nos leemos otrio dia.

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San Google Vs. Soledad

>> jueves, 6 de agosto de 2009


Esta tarde me he dado cuenta (mientras buscaba imágenes para próximas entradas) que cuando tecleas "soledad" aparece en las búsquedas relacionadas, la palabra "tristeza" (encabezada por anuncios como “¿Te sientes deprimido?” o “¡Encuentra pareja!”. además de centenares de fotos de mujeres taciturnas con cara de haber sufrido alguna ruptura reciente, con un hombre borroso en segundo plano, o al borde de un precipicio, o saliendo por una puerta, etc.). Google, con esta relación, trata de decirnos algo: San Google (ya no promoveré su iglesia) piensa que la soledad es triste y yo pienso que Google es reaccionario y estúpido. ¿Quién tendrá razón? ¿el mayor buscador de nuestros tiempos o…yo?(Ok, quizá no lléve las de ganar).

Parece ser que lo normal es solapar compañías (no me refiero a LG o a coca-cola): De casa de tus padres a la vida en pareja. Conozco a un chingo de gente que tiene un auténtico terror a la soledad. No saben estar solos y en cuanto las circunstancias les obligan a ello ya están llamando a quien sea para que supla el malparido silencio con un poco de compañía, conversación (me han buscado, por teléfono, messenger o porche, hasta altas horas de la noche), o lo que sea: El caso es siempre sentir a alguien cerca, cual drogadicto de esa otra heroína que es el miedo a enfrentarse a uno mismo. Ahora bien, ¿evitan la soledad porque no saben disfrutar de ella o porque en realidad no se conocen, o les da miedo conocerse, o no soportan lo que ya conocen de sí mismos?

Estimado San Google: Por ahora vivo con mis padres, pero mi plan de vida es irme a vivir solo a alguna colonia cercana a Ciudad Universitaria (sé que he barajeado la posibilidad de hacerlo con algunos amigos, pero eso es solo para solapara y compartir algunos gastos). Acostumbro andar solo o rodeado de completos desconocidos. Tiempo atrás tuve una novia con la que pensé irme a vivir al concluir el bachillerato, pero ella no está ahora. Sé que es cómodo vivir con mis progenitores, pero se que será mas agradable y holgado vivir por mi parte. Me gusta estar solo, disfruto de mi soledad y no echo de menos compañía alguna. Si necesito cariño, salgo a buscarlo y lo encuentro (algunas veces incluso me sale gratis, aunque últimamente no había necesitado de salir a buscarlo), y en cuanto me siento saciado, vuelvo a mi mundo. Conozco a mucha gente y tengo pocos amigos, pero amigos de verdad. Y por encima de todo, no veo mi vida como imágenes artísticas en blanco y negro o sepia, que entristezca a algún espectador. Dicho esto, ¿por qué me llama triste?

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Visitantes de otra jungla

Welcome To the Jungle

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